SENDERISMO / BICICLETA / ESQUÍ / TURISMO CULTURAL Y GASTRONÓMICO
En Regajo Lobos los aficionados a la nieve os encontraréis realmente a gusto, pues a tan solo 8 kilómetros se encuentra la estación de esquí de La Covatilla, en la cual podréis practicar vuestro deporte favorito.
El entorno es también ideal para quienes disfrutéis pedaleando encima de la bicicleta: el camino Natural de la Vía de la Plata ofrece un espectacular recorrido de 66 kilómetros en el cual Béjar es el punto de partida y Plasencia el de llegada, atravesando singulares parajes, como la Sierra de Béjar, la comarca de Ambroz o el valle del Jerte, y pasando por pintorescos pueblos, como Hervás o Baños de Montemayor, además de por pasarelas, puentes, túneles iluminados, viaductos y otros lugares de ensueño. Para cerrar una maravillosa jornada, desde Plasencia salen autobuses para volver que admiten bicicletas.
Por descontado esta misma ruta puede ser aprovechada por los amantes del senderismo, en la distancia y tiempo que ellos mismos se marquen.
Otros atractivos recorridos, con distancias para todos los gustos y niveles, son, por ejemplo:
· San Bartolomé de Béjar-Neila de San Miguel-San Bartolomé de Béjar, de 2,5 kilómetros.
· San Bartolomé de Béjar-Becedas-San Bartolomé de Béjar, de 6,5 kilómetros.
· San Bartolomé de Béjar-La Hoya-San Bartolomé de Béjar, de 10,5 kilómetros.
· San Bartolomé de Béjar-La Hoya-Valdesangil-Candelario-San Bartolomé de Béjar, de 28 kilómetros.
Varios pueblos de gran y contrastado interés turístico se hallan en las proximidades de la Casa Rural Regajo Lobos, entre los cuales podemos citar Becedas, a tan solo 3 kilómetros, citado por Miguel de Unamuno en uno de sus conocidos viajes por España y villa donde Santa Teresa pasó una larga temporada en su intento por curar sus enfermedades, Candelario, situado a 16 kilómetros, un pueblo unánimemente reconocido como uno de los más bonitos de España, con las características puertas de madera de dos hojas en sus calles y las regaderas que lo atraviesan de extremo a extremo, o El Tremedal, también a 16 kilómetros, en el cual el famoso Calvitero, que se levanta a 2.425 metros, es su punto culminante. Mención aparte merecen dos poblaciones declaradas Conjunto Histórico Artístico; nos referimos a Béjar, a 15 kilómetros, con su Convento de San Francisco, el Palacio Ducal, el entorno del Santuario del Castañar, las murallas y sus puertas y su plaza de toros de piedra, considerada la más antigua de nuestro país, y El Barco de Ávila, a 16 kilómetros, muy cerca de la Sierra de Gredos, con su catedral, su castillo, la Plaza Mayor porticada, el puente románico sobre el río Tormes (con una maravillosa piscina natural ideal para bañarse), la Casa de los Balcones o el Edificio de la Cárcel, sin olvidarnos por supuesto de sus renombradas delicias gastronómicas: las judías y judiones, las patatas revolconas, los torreznos y el chuletón de Ávila.
Pero no solo en este último pueblo, sino que tanto en los anteriormente citados como, nos atreveríamos a decir, en toda la zona, existe un más que completo servicio de restauración que deja el pabellón gastronómico local realmente alto. Además de los platos ya mencionados no podéis dejar de probar el exquisito jamón de Guijuelo o los clásicos asados.
Y si disponéis de tiempo y ganas de hacerlo -cuando estéis por aquí os aseguramos que las tendréis-, en un radio de acción inferior a 50 kilómetros os recomendamos conocer también La Alberca, Miranda del Castañar, Guijuelo… Estamos convencidos de que no os arrepentiréis. ¡Os esperamos!