Durante muchos, muchos años, fueron las carreteras de los carros, de los animales, de las gentes camino de las eras, de los prados, del pueblo vecino con el que tenían relaciones y amistad.
De aquellos caminos y veredas apenas quedan unos metros sin que la hierba y la maleza hayan borrado toda huella.
Sin embargo, hay pistas con los senderos bien comunicados. Incluso bien señalizados en las aplicaciones de Google.

En San Bartolo, se combinan los ya desaparecidos, con aquellos que invitan al paseo, al descubrimiento de cómo la vida y el abandono de los campos dejan sus perfiles borrados por los matojos.
Hay muchos en el entorno, disfrutarlos es cuestión de voluntad y unas buenas zapatillas.
Y para descansar, te esperamos en la casa rural Regajo Lobos. Tu refugio rural.