Ya no nieva como antes. Entonces teníamos que hacer a mano los caminos para poder ir a los campos, al corral, a ver a los animales.
A veces estábamos varios días incomunicados, casi sin poder salir de casa.
Bastan unos cuantos copos de nieve que apenas tiñen de blanco el paisaje, para que los más viejos del lugar sacudan su memoria y los recuerdos de esa riqueza que se almacenaba en la cumbre de las montañas en invierno, y servía para calmar la sequía de las tierras en verano.
Ha nevado en San Bartolo. La Covatilla se llena de gente. Una fiesta para los visitantes y el recuerdo amargo de un tiempo, ya pasado, para los vecinos y vecinas del pueblo.
Con nieve o sin ella, te esperamos en la casa rural Regajo Lobos. Tu refugio rural.